viernes, 29 de enero de 2016

Paz Errazúriz - fotografía documental en Chile



Exposición: Paz Errázuriz

Sala Fundación Mapfre Bárbara de Braganza

Del 16 de diciembre al 28 de febrero de 2016




La fundación Mapfre presenta la exposición de Paz Errázuriz, una retrospectiva de ciento setenta fotografías, con un fuerte compromiso social, ordenadas cronológica y temáticamente.

La artista chilena Paz Errázuriz (Santiago 1944), maestra de formación, comenzó a utilizar la fotografía de forma autodidacta movida por la necesidad de denunciar la cruda realidad que vivía la gente de su país, lo que la llevó a fundar la Asociación de Fotógrafos Independientes en 1981. Creando un estilo de fotografía documental, retrata la realidad de las personas en Chile en esa época, bajo la brutalidad de la dictadura de Pinochet en los años 70, como se refleja en la serie Los dormidos donde aparecen personas durmiendo en la calle, malviviendo, o la gente reunida en manifestaciones contra el régimen y la represión de la policía durante la dictadura.

Con un punto de vista feminista, Paz Errázuriz realizó su serie Mujeres de Chile, en los años 90, retratando mujeres en diferentes oficios: monja, maestra, recolectora de carbón, son personajes reales, con oficios modestos. La artista siempre fotografía personas que no cumplen con las normas de comportamiento tradicionales, las minorías de su país, las personas fuera del sistema, como vemos en la serie Tango, Los boxeadores, El circo, en esta última los personajes se caracterizan por llevar una vida nómada.


En la serie Las edades de la vida (y la muerte), a partir de los años 80, el tiempo es el hilo conductor con fotografías de ancianos y niños. Cabe destacar las fotografías de personas mayores, completamente desnudas (serie Cuerpos), en blanco y negro, cuyo tema es un asunto tabú: los desnudos de ancianos, con cuerpos envejecidos y gruesos. La artista denuncia la idea de la vejez espantosa, le interesa el paso del tiempo a través de los cuerpos envejecidos, mostrados dignamente.



En los años 90 Paz Errázuriz visitó varias veces el hospital psiquiátrico Philippe Pinel de Putaendo, donde realizó diversas fotografías de personas desatendidas por sus familias. Sin embargo, la serie El infarto del alma se centra en la ternura de los personajes que viven en el hospital, fundidos en abrazos. En la serie Antesala de un desnudo (1999) la artista refleja la realidad de las duchas del hospital donde se encuentran los cuerpos hacinados de las ancianas desnudas, en salas sucias, que recuerdan la cárcel, denunciando la falta de libertad de esas personas y las condiciones deplorables en las que vivían.            



La artista había entrado en contacto con las prostitutas de Santiago y Talca en la década de los 80. En 1990 se publicó un fotolibro La manzana de Adán con fotografías en blanco y negro de Paz Errázuriz donde aparecen prostitutas posando como odaliscas en la cama y en la calle. Destaca la naturalidad con la que posan las mujeres y algunos hombres travestis. En su última serie Muñecas, frontera Chile-Perú (2014) vuelve a retomar el tema de las prostitutas, pero esta vez a color.



En la época de la democracia, años 90, Paz Errázuriz conoció a Jérawr-Asáwer, una mujer indígena de la etnia animista Kawésqar, que se estaba extinguiendo. Este encuentro la indujo a realizar la serie Los nómadas del mar, en la cual la artista hizo retratos de indígenas resaltando sobre un fondo de montañas y cielo, como personas libres en la naturaleza, retratados con dignidad. Estas fotografías nos dan idea de extinción, del fin de Sudamérica.

La exposición fotográfica de Paz Errázuriz es interesante por tener un fuerte compromiso social y plasmar la realidad de las personas en Chile, en una época complicada: la dictadura de Pinochet en los años 70 y la posterior democracia en los 90. Son fotografías crudas, realistas, en blanco y negro en su mayoría, que reflejan la dureza de la vida chilena en esa época, además con el toque feminista que le da la fotógrafa. La artista identifica a veces su obra con etapas de su vida, empatizando con los personajes marginales, que posan con gran naturalidad frente a la cámara.



Erika de Gracia Cámara

Leandro y otras historias

Leandro Erlich: La democracia del símbolo y otras historias

Nogueras Blanchard

Del 15 de enero al 16 de Marzo


Imaginemos un espejo que en lugar de reflejar la realidad que se le antepone, nos mostrase la
realidad, la real realidad. Esta imagen carecería de lógica, a menos que en realidad no exista ese 
espejo. Que lo rompamos y haya que recoger los pedazos, aunque sí somos honestos y precisos,
realmente no los haya. Las grietas que dibujan los límites entre los pedazos de este espejo
lógicamente se llenarían de materia, al revés de lo habitual en las grietas. La segunda escoba
estaría ahí para despistar.

Es difícil hacer una exposición sobre Leandro Erlich (Buenos Aires, 1973) en poco espacio. El
trabajo de Leandro, habitualmente juega con nuestra percepción y la noción de realidad por
medio del aparato escenográfico de grandes dimensiones, aunque esta vez nos muestra su faceta
más proyectual con 3 maquetas de sus últimos trabajos donde destaca, por ser uno de los más
ambiciosos, "La democracia del símbolo". Podemos ver junto a la maqueta una gran fotografía del
obelisco porteño ( icono de la ciudad de buenos aires) sin la punta, y junto a ella, la maqueta de la
misma cuando hizo su aparición en la explanada del MALVA. El proyecto buscaba tanto trastocar
la imagen de lo cotidiano como otorgar una visión privilegiada del objeto.



Puestos a imaginar, ahora , imaginemos como cuando miramos las nubes, imaginemos que esa
nube fuera cierta y pudiéramos imaginar una imagen a partir de ella. Imaginemos el volumen de
esta imagen, de la de la nube. Peso no tendría, no por ser nube si no por no tener volumen, como
la imagen, que tampoco sería imagen.

También en forma de maquetas se presentan los proyectos "Pulled by the roots" y la "Maison Fond"
reflexionan sobre el impacto del proceso de constante evolución y desarrollo en el que vivimos y
cómo afecta a nuestra vida, a nuestras raíces y al legado que tendrá sobre los que vengan
después. La arquitectura se mezcla con lo orgánico en estos trabajos diluyendo las líneas entre lo
natural y lo artificial creando vínculos en los que no olvidarnos de nuestra relación con ambos
aspectos.


Por último las dos piezas que completan las muestra "Brooms" y una pieza de "Single Cloud
collection" nos muestran dos reflexiones acerca de la construcción de la realidad. En la instalación
Brooms lo que a primera vista aparece como una escoba contra un cristal agrietado pronto se nos
revela como un juego visual en el que las grietas se componen de una cinta hábilmente dispuesta
y otra escoba apoyada simétricamente. Single Cloud por otra parte simula el volumen de una nube
con placas transparentes ligeramente separadas entre sí y que por medio de estarcidos de blanco
consigue dar efecto de tridimensionalidad. Esta pieza en concreto pertenece a una serie sobre el
zodiaco en la que deja entrever la forma de un León.

Y hablando de dar volumen, y dar volumen a la imaginación, hablemos de maquetas. La maqueta
es donde uno juega a construir construyendo. El último paso donde Leandro puede construir y
destruir. Donde todavía tiene control real para construir lo real, como el espejo, la exposición es
una maqueta ¿o al contrario? Leandro estaría ahí para despistar.



                                                                                                                  Javier Montoro Campoy


“NADA ES REBUSCADO”/ J.M. LARRONDO

LA CASA ENCENDIDA/LCE
LOCALIZACIÓN: ESPACIO D/E
EXPOSICIÓN: “Libro de Horas de José María Larrondo”
COMISARIO: José Guirao
20 NOV/10 ENE 2016


“NADA ES REBUSCADO”/ J.M. LARRONDO

La Casa Encendida acoge en sus salas D y E, la exposición del artista José María Larrondo, con su “no” rebuscada exposición “Libro de horas (…)”. La intención de la exposición viene resumida por el propio Larrondo como: “No utilizo el color, lo siento”.
Sin duda, una complicada frase de entender y relacionar con la obra que tenemos ante nuestra mirada según entramos en la sala expositiva. La exhibición cuenta con tres zonas, a las que se puede acceder por dos entradas dispuestas en lugares opuestos. Un total de 32 óleos sobre lienzo y 5 esculturas completan la muestra. No se entienda ironía en el hecho de haber nombrado las opciones de entrada y salida de la sala.



“Libro de horas de José María Larrondo” (LCE/DyE)


Larrondo ha sido definido en ocaciones, como un pintor que prescinde de seguir las modas o las exigencias del mercado actual. Se habla de que esta pueda ser la esencia de su obra precisamente. En cualquier caso, aquí nos encontramos con una serie de obras colgadas en la pared a lo largo de sucesivos metros de pintura blanca, que nos hablan de temas tan universales como pueda ser la violencia, la explotación de la clase obrera o la tan citada religión, tema que por cierto, está actualmente muy a la orden del día en los medios de comunicación. 

Presenta, como es obvio también, sendas influencias del mundo interior del artista , el mundo del cine, la literatura o las propias experiencias que configuran sueños y miedos. Todo ello acompañado de títulos concisos en cuanto a relación con la obra, pero que gusta decir que son de libre interpretación para el espectador; y también, por la mano hacedora de colores vivos y centelleantes a la vista.

El propio artista afirma que hay una total inexistencia de simbolismo rebuscado, y con esto me viene a la memoria la figuración que bien podría recordarnos al mismo “Nosferatu” de 1922. Estamos seguros de que F.W. Murnau, tendría una opinión bastante distante del artista, o por lo menos, tendría algo que decir.

La exposición, entendida como un recorrido del universo particular del rebuscado interior del artista; presenta así mismo, un extenso catálogo, en el que se invitó a prestar interpretación de las obras, a una serie de personalidades del mundo de la literatura y la poesía castellana actual. 


“Libro de horas de José María Larrondo” (LCE/DyE)


El abanderado impuesto de intentar recuperar el género pictórico, no vamos a entenderlo como un nuevo movimiento artístico, ni mucho menos. La pintura ha estado y estará presente siempre en el mundo del arte. 

El hecho de haber creado una serie de realidades desfiguradas que en un fondo no muy profundo, no son más que realidades, tratadas cientos de veces, no le sitúa en ningún lugar ajeno al mercado de arte actual. Lo siento señor Larrondo, pero no creo que se haya atrevido a crear o a atentar contra nada existente, de una manera innovadora y rejuvenecedora para el arte.


“Libro de horas de José María Larrondo” (LCE/DyE)

Hugo Fontela. Pinturas extrañas



Hugo Fontela: Pinturas extrañas
Galería Marlborough.  C/ Ofilia, 5. Madrid
Del 14 de enero al 13 de febrero de 2016


En su primera exposición individual en la galería Marlborough, Hugo Fontela (Grado, Principado de Asturias, 1986) presenta Pinturas extrañas, una selección de obras realizadas el último año y que actúan como epílogo del trabajo llevado a cabo por el artista durante la última década en América.

Hugo Fontela desarrolla su trabajo en base a series y en la exposición en la galería Marlborough confronta dos de ellas. Por un lado las pinturas blancas, los muelles del East Rivier, troncos que emergen del agua viscosa; por otro las pinturas materiales, vertederos escombreras, detritus…, montañas de restos hostiles en definitiva.

Las pinturas blancas son la culminación de las obras que Hugo Fontela ha venido realizando sobre los piers -una idea constante en su pintura desde su llegada a Nueva York-, con precedente en la serie Palms, donde presenta las palmeras y troncos varados tras el huracán Katrina. A su llegada a Nueva York, podrían haberle impresionado  los rascacielos, el ruido y el tráfico; sin embargo fueron los muelles abandonados del East River los que fijaron una imagen obsesiva en el artista. En esta serie  muestra los troncos muertos del muelle, postes casi amorfos por la erosión del tiempo y del medio, un agua densa a base de pinceladas y chorretones. Las pinturas blancas son obras líricas y abstractas en las que los muelles actúan como náufragos que evocan la imagen de inmensidad y soledad.

 
Big Pier, 2015. Técnica mixta sobre lienzo. 195 x 220 cm. Galería Marlborough, Madrid.

Las pinturas materiales, por el contrario, son pinturas oscuras y hostiles. Formadas por imágenes de detritus, vertederos, escombros y algún vestigio arquitectónico que recuerda formalmente a las montañas de basura. Es la ciudad convertida en escombro, en una especie de recuerdo o de guerra apocalíptica que nos devuelve a un entorno salvaje, primitivo. Es el núcleo urbano del que solo quedan vestigios, amalgamas amorfas creadas con una  pintura empastada.

 
Vestige, 2015. Técnica mixta sobre lienzo. 195 x 130 cm. Galería Marlborough, Madrid.


Ambas series comparten la naturaleza manipulada y agredida por el hombre, la naturaleza monocroma despojada de vida y a la que solo le espera un futuro putrefacto. Comparten la anonimia y la soledad de la gran ciudad pero sin el referente; y comparten la realidad que fueron antes de convertirse en amasijo.

Hugo Fontela sintetiza la naturaleza en una metáfora subjetiva y estética que parece un acercamiento monocromático a los nabis. Trata de hacer más simple y  legible la realidad, y es en esa síntesis donde la realidad pierde complejidad en favor de cierto esteticismo sobrio y neutro. Kosme de Barañano nos recuerda en el texto del catálogo la idea de Maurice Denis: “Recordad que un cuadro, antes de ser un campo de batalla, una mujer desnuda o una anécdota cualquiera, es esencialmente una superficie plana cubierta de colores reunidos con cierto orden”.

Quizás esta exposición no trate más que del resto que queda tras lo que fue.


S’WONDERFUL. JUGAR AL JUEGO DICTADO



S’WONDERFUL
Inéditos 2015
Comisaria: Beatriz Escudero
Artistas: Priscila Fernandes, Jordi Ferreiro, Tomasz Furlan, Dora García, Rafael G. Bianchi, Rita Ponce de León, Pilvi Takala, Pedro Torres
La Casa Encendida. Ronda de Valencia, 2. Madrid
20.11.2015 --> 10.01.2016 

S’WONDERFUL
, junto con Appunti y Aquí hay dragones, completa la triada ganadora del programa Inéditos de 2015. Este programa, convocado anualmente desde 2002 por la Fundación Montemadrid, se ha posicionado como un referente en el arte español actual, dando la oportunidad a jóvenes comisarios a materializar sus proyectos expositivos. 

Con el proyecto S’WONDERFUL, la comisaria Beatriz Escudero presenta el juego como una metáfora e indaga sobre el potencial que tiene este concepto aplicado al arte. El juego y lo lúdico como elementos presentes en el territorio del arte, como conceptos con los que cuestionar y analizar la realidad. La unión de ambos elementos -lúdico y artístico- que tiene en Dadá un primer acercamiento, y su continuación con Fluxus bajo un concepto de “arte-diversión” que reivindica un arte-diversión simple y sin pretensiones, un concepto que nuevas corrientes obviarán en la búsqueda de una relación arte-juego que introduzca temas sociales, políticos o educativos.

Si diferenciamos el acto de jugar del juego en sí, entendemos el acto de jugar como el instinto de jugar, mientras que el juego sería un entorno contenido en cuanto a espacio y tiempo, cuyo desarrollo se centra en unos objetivos definidos y se rige por unas normas. En el juego se pueden inventar las normas y se pueden trasgredir, puede potencialmente subvertir significados originales dotándolos de nueva significación, y transformar territorios desplegándose en diferentes ámbitos con consecuencias imprevisibles. El juego es flexible y de ahí también su paradoja: puede ser una herramienta al servicio de la educación o puede servir para la instrucción. El juego posibilita muchas cosas y sus contrarios: imitación y alejamiento de la realidad; libertad o sujeción a normas estrictas; puede ser productivo o improductivo; amistoso o competitivo; totalitario o integrador.

 
S’WONDERFUL, vista de la exposición. La Casa Encendida.

En este marco la comisaria presenta una exposición en la que configura el espacio como un área de juego, un espacio que recuerda más a los centros de juego privados y cerrados, que a parques y zonas de recreo. Un entorno delimitado en el que el acto de jugar es guiado a través de nueve obras presentes, a la que se suma una décima obra performativa de Jordi Ferreiro. El visitante/espectador se convierte en jugador al interactuar con las obras y entender sus particularidades, las instrucciones que rigen su juego y que no aparecen especificadas. Así las obras de Rita Ponce de León, Pedro Torres, Dora García o Rafael G. Bianchi aluden a significados y patrones desarticulados a través del juego, a la ruptura del relato hegemónico en favor del subjetivo, o la comunicación como base para la relación o el acuerdo. En estas obras no gana el jugador más experimentado, sino el que pronto aprende las reglas.

 
Priscila Fernandes, Naar de Speeltuin! [¡Al parque infantil!]. Fotograma. La Casa Encendida.
Otro grupo de obras muestran en su visionado diferentes formas en las que lo lúdico se extiende a otros territorios. En la obra de Pilvi Takala lo lúdico actúa como forma de educar a un grupo de niños en valores de negociación y consenso democrático; dos obras de Priscila Fernandes plantean la idea del juego infantil y adulto como medio para la instrucción, y cómo dinámicas participativas esconden intereses de estímulo de la producción; o Tomasz Furlan quién caricaturiza la rutina de la vida diaria en la que se han desdibujado las líneas entre el trabajo y el ocio.

Con unas pinceladas Beatriz Escudero nos acerca a una paradoja del juego que aún esconde más. La potencialidad del juego y su uso en tan diferentes ámbitos y con objetivos tan variados ha dejado atrás consideraciones como las de Huizinga y Callois en las que vida cotidiana y mundo lúdico funcionaban como antítesis. Se da en la sociedad contemporánea una contaminación entre el tiempo de ocio y el tiempo de trabajo en lo que Julian Dibbell llama “ludocapitalismo”. El acto de jugar ha sido fagocitado, la noción de juego ahora ha modificado nuestros hábitos. Como apunta McKenzie Wark “los juegos ya no son un pasatiempo que existe fuera o en paralelo a la vida. Ahora son la forma de la vida, de la muerte y del tiempo en sí”.